La eutanasia es
la acción u omisión que acelera
la muerte de un paciente desahuciado con la intención de evitar
sufrimientos. El concepto está asociado a la muerte
sin sufrimiento físico.
Concretamente podemos establecer
que existen dos tipos de eutanasia. Así, por un lado, estaría la llamada
eutanasia directa que es aquella que viene a definir al proceso de adelantar la
muerte de una persona que tiene una enfermedad incurable. En este caso, a su
vez, aquella se puede dividir en dos clases: la activa, que básicamente
consigue la muerte del citado enfermo mediante el uso de fármacos que resultan
letales; y la pasiva, que es la que consiste en la consecución de la muerte de
aquel mediante la suspensión tanto del tratamiento médico que tenía como de su
alimentación por cualquier vía.
Por otro lado, el segundo gran tipo de eutanasia
es la llamada indirecta. Bajo dicha terminología se encuentra aquella que lo
hace es intentar paliar el dolor y sufrimiento de la persona en cuestión y para
ello se le suministran una serie de medicamentos que como consecuencia no
intencionada pueden producir la muerte de la citada persona.
Los médicos son los responsables de ejecutar la eutanasia, por lo general con el apoyo de los familiares del enfermo en cuestión. Hay casos, sin embargo, donde el enfermo se encuentra en condiciones de elegir sobre su propio cuerpo y solicita la aplicación de la eutanasia. Esta práctica, sin embargo, está prohibida en la mayoría de los países.
Los médicos son los responsables de ejecutar la eutanasia, por lo general con el apoyo de los familiares del enfermo en cuestión. Hay casos, sin embargo, donde el enfermo se encuentra en condiciones de elegir sobre su propio cuerpo y solicita la aplicación de la eutanasia. Esta práctica, sin embargo, está prohibida en la mayoría de los países.
La eutanasia
despierta todo tipo de debates éticos. Sus defensores aseguran que evita el
sufrimiento de la persona y que rechaza la prolongación
artificial de la vida que lleva a situaciones que son indignas.
Los detractores, en cambio, consideran que nadie tiene derechoo a decidir cuándo termina la
vida del prójimo.
Toda persona es autónoma y tiene derecho a decidir
sobre su vida.
- La persona, como paciente, tiene el máximo derecho en la toma de decisiones médicas que a ella se refieran.
- El documento de Voluntades Anticipadas es una herramienta que regularía el accionar médico ante situaciones donde el paciente pierda la capacidad, en el momento, para decidir sobre el accionar médico con respecto a su salud.
- Nuestra sociedad está fundamentada en la protección de los derechos humanos. Toda persona tiene derecho a decidir sobre todo cuanto se refiera a su cuerpo; por consecuente, decidir si quiere o no seguir viviendo.
- La vida, en determinadas condiciones, puede llegar a ser indigna; condición que quebrantaría el derecho de la dignidad humana.
- No hay razón para aceptar una forma de existencia limitada, en la que son sacrificados familiares y amigos y hasta la propia persona.
- Una vida que no se puede vivir no es un privilegio, es un castigo. Que hace del ser humano tan sólo un caso clínico de interés.
- No es justo el someter al hombre a dolorosas situaciones, cuando se tiene el poder de evitarlo.
- La persona, como paciente, tiene el máximo derecho en la toma de decisiones médicas que a ella se refieran.
- El documento de Voluntades Anticipadas es una herramienta que regularía el accionar médico ante situaciones donde el paciente pierda la capacidad, en el momento, para decidir sobre el accionar médico con respecto a su salud.
- Nuestra sociedad está fundamentada en la protección de los derechos humanos. Toda persona tiene derecho a decidir sobre todo cuanto se refiera a su cuerpo; por consecuente, decidir si quiere o no seguir viviendo.
- La vida, en determinadas condiciones, puede llegar a ser indigna; condición que quebrantaría el derecho de la dignidad humana.
- No hay razón para aceptar una forma de existencia limitada, en la que son sacrificados familiares y amigos y hasta la propia persona.
- Una vida que no se puede vivir no es un privilegio, es un castigo. Que hace del ser humano tan sólo un caso clínico de interés.
- No es justo el someter al hombre a dolorosas situaciones, cuando se tiene el poder de evitarlo.
En el estado de desahucio de un paciente puede llegarse a
la comprensión de que carece de sentido que permanezca en este estado alguien
de quien ya no puede esperarse razonablemente que se recupere y solo produzca
en otros sentimientos de compasión o de piedad. La carga, en un sentido no solo
económico sino emocional, de padecer el paciente este estado o de atestiguarlo
sus familiares en una persona querida, puede que sea tal que no justifique el
beneficio acaso imposible de su recuperación
Para apoyar la eutanasia es necesario realizar un análisis profundo y reflexivo al respecto,
sin dejarse influir por las concepciones morales y religiosas que cada uno de
nosotros posee, lo cual es sin duda difícil, pero consideramos que al existir
un derecho a la vida y todo cuanto ello implica, la dignidad y libertad de la
persona humana, es también imprescindible que exista un derecho a morir dignamente
y esto se traduce en la eutanasia positiva, que es una salida válida para un
enfermo terminal que ya no desea sufrir más, es una decisión íntima y personal,
que sólo corresponde tomar a la persona en cuestión.
La vida es el valor esencial y debe ser protegida por el Estado con
todos los medios posibles, pero no podemos dejar de lado la parte
humana del tema y ser honestos al señalar que la muerte debe ser lo menos
traumática y dolorosa posible y esta alternativa ofrece la eutanasia, la cual
dista de ser un crimen, sus motivos son de misericordia tanto para el que sufre
como para aquellos que lo rodean.
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